A pesar de que el tema del que vamos a hablar no está directamente relacionado con la ciudad de Villena, queremos contaros la situación que se está viviendo en el Sáhara Occidental.

Un tribunal marroquí ha condenado a cadenas perpetuas y a más de 300 años de cárcel a 21 activistas saharauis. El juicio no ha tenido garantías procesales, según han denunciado juristas internacionales. El Consejo General de la Abogacía Española, Amnistía Internacional o Human Rights Watch han declarado que no se pueden tomar como válidas las declaraciones de los activistas saharauis ante la sospecha de que hayan sido extraídas bajo torturas. Además, un tribunal marroquí no tiene capacidad de juzgar unos hechos que ocurrieron en el Sáhara Occidental. El Sáhara no es Marruecos. Estas condenas se han adjudicado a causa de participar en un pacífico campamento de protesta, Gdeim Izik, en 2010. Esta sentencia es un intento de acabar con la lucha pacífica del pueblo saharaui por la autodeterminación.

Todos los presos políticos saharauis sufren diversas enfermedades y lesiones a causa del maltrato, las torturas y la falta de atención médica producidas por las malas condiciones a las que están sometidos. Esta situación es totalmente intolerable. El proceso judicial fue injusto, lleno de irregularidades y falta de garantías procesales para los acusados. A todo ello le sumamos la ausencia de pruebas incriminatorias y la obtención de las confesiones producidas bajo tortura.

Como ya sabéis, el pasado viernes 14 de julio organizamos en la sede de Izquierda Unida de Villena una charla sobre el Sáhara Occidental y sobre Palestina donde pudimos saber la lamentable realidad que envuelve a estos dos territorios.